| | El espacio público en el siglo XXI “No hay nada que asuste más a los poderes que la calle” El catalán Manuel Delgado visitó Buenos Aires y vio las vallas que protegen a la Casa Rosada con optimismo: “Quiere decir que el poder no se siente tan seguro” dijo a lavaca en esta entrevista donde cuestiona al progresismo que se ha vuelto más amable que justo y al poder que busca el control social. El rol del Estado y los discursos “culturales”, reivindicación de la calle como lugar de expresión, y la crítica a los barrios como “parques temáticos”. La diferencia entre las villas argentinas y la pobreza europea. Irónico, mordaz y provocador, el antropólogo catalán Manuel Delgado atizó al público que lo escuchaba en el Teatro Municipal General San Martín. Primero dijo que para hacer una buena tesis académica había que juntar “dos o tres frases con palabras difíciles para que no se entienda nada”. Después agregó que lo que se tienen que preguntar sus colegas no es “sobre el futuro de las sociedades, sino cuánto cuesta un alquiler”. Por último acusó a los arquitectos de asociarse al capital privado y el Estado “para comprar tierras a precios públicos y vendérsela a la gente a precios privados”. Delgado, especialista en la investigación de los espacios públicos, llegó a Buenos Aires para participar del Tercer Encuentro Internacional de Pensamiento Urbano. Paró en un hotel del centro porteño y lo primero que hizo cuando arribó fue salir a dar una vuelta para descubrir la ciudad. “Estuve en la Plaza de Mayo, vi a estudiantes que iban a sus clases, oficinistas que se dirigían a sus trabajos, gente durmiendo en la calle y un montón de vallas que protegían el Palacio de Gobierno. Eso me dio mucho optimismo”, le dijo a lavaca.
-¿Por qué las vallas le dan optimismo?
-Que el poder le tenga miedo a lo que eventualmente pueda suceder en una plaza, advierte que no se siente tan seguro. Hay un texto de Mijail Bajtín, La cultura popular de la Edad Media y el Renacimiento, donde explica que la cultura popular es la cultura de la plaza. El último momento del libro es cuando el príncipe se asoma al balcón y ve al carnaval, y ve como la gente ríe y lo señala. El príncipe, entonces, dice:“Me siento solo y tengo miedo”. Los poderes en el fondo tienen algo de impotentes. Todas las evidencias de que los poderes tengan algo de impotencia están bien. Que de pronto el poder insinúe lo que en la práctica es una suerte de agorafobia (miedo a los espacios abiertos) es buen síntoma. Todos los poderes son agorafóbicos. No hay nada que asuste más a los poderes que una calle, donde puede pasar cualquier cosa.
Doctrina Gene Kelly
-Esta ciudad tras los acontecimientos de 2001 enrejó masivamente sus plazas, sus monumentos públicos, sus palacios gubernamentales...
- Y lo bien que hace. Está justificado.
-El arquitecto Rodolfo Livingston, dice que a mayor cantidad de rejas, menos democracia.
-Obviamente. ¿Pero qué es el espacio público? Es el espacio accesible a todos. Pero ¿dónde está? Búsquenlo. El espacio público no existe. Ese concepto tan vinculado a la tradición del republicanismo kantiano, vinculado al libre ejercicio de razón y la libertad por parte de individuos e iguales, no existe.
-¿En donde se manifiesta la gente, entonces?
-En la calle. Lo que quisieran los diseñadores y los políticos es que la calle fuera un espacio donde la gente vaya y venga de trabajar. O de compras. Pero además es el lugar donde pueden pasar cosas, donde uno puede reclamar y ejercer su derecho a pensar en voz alta, donde puede reunirse con otros para hacer cosas distintas a circular en coche. Donde uno puede perderse o encontrarse, caerse y volverse a levantar, morir y resucitar. O como diría Virgina Wolf, donde las cosas se juntan. Gene Kelly lo vería clarísimo: donde uno puede cantar y bailar bajo la lluvia.
-También es el lugar donde se hace visible lo invisible.
-Hombre, la única forma de controlar la calle es el toque de queda. Y un toque de queda, por lo menos en Europa, con frecuencia se realiza en nombre de las “normas cívicas” y de las “leyes de urbanidad”, que sirven para hacer invisible a los excluidos. Ya las antiguas leyes de vagos y maleantes servían para garantizar las calles libres y limpias de cualquier cosa que las afeara y que desmintiera la presunción que esas calles debían tener de ser espacios míticos, con seres angelicales que se dedicaban a la práctica de la amabilidad y cortesía.
Una defensa del despotismo
-¿Qué pasa cuando no es el poder sino otras personas las que piden limpiar los espacios públicos?
-Es la gente de orden, esa tensión no se puede conciliar nunca.
-¿Y qué pasa entonces? ¿Cómo se resuelve esa tensión?
-Pues, emerge la vida. La cuestión es que por definición, la calle, que es espacio de las visibilidades, no puede ocultar los conflictos. Se nutre de lo mismo que la altera. No se trata de hacer el elogio de la pobreza y la delincuencia, pero no son la consecuencia de que las calles estén abiertas, sino de factores estructurales que son por definición injustos. ¿Qué vas a hacer para evitarlos? Vigilancia privada y toque de queda. O cerrar las calles. Pero lo que no se puede hacer es evitar que la injusticia emerja. Puedes cambiar de sitio, esconderla. No es elogio al desorden, la calle es lo que es, porque refleja: es un escenario por naturaleza, lo que hay se escenifica, en definitiva es un teatro. No es más que eso.
-¿Por qué el poder se empeña, entonces, en legislar ese teatro?
-Hay que desconfiar de un poder que legisla únicamente en relación a la calle pero no en relación a otras cosas. A mí me encantaría que el poder legislara más, que sea más severo, más duro. Pero depende más duro con quién. Yo estaría encantado con que en Europa los poderes legislen sobre la temática de la vivienda. Ahí estoy dispuesto a formas radicales y despóticas de gobierno, con tal de garantizar que los jóvenes y los que tienen dificultades tengan acceso a la vivienda. Pero esas legislaciones no existen, lo que existe es una legislación para lo que rodea a esas viviendas que no serán jamás de quienes más las necesitan. Se actúa con frecuencia de manera enérgica y vehemente sobre aquellos aspectos que son acompañamientos de iniciativas inmobiliarias que deben ver garantizado el entorno. Si yo construyo pisos, hago promoción inmobiliaria, tengo que garantizarme que el entorno quedará bien vigilado. Que no me vigile a mí, sino que vigile a estos desgraciados que pueden robar o simplemente afear.
Lo que perdió la izquierda
-¿Ya no existe el Estado como mediador y ‘colchón’ de las desigualdades?
-El poder no es neutral. Los estados no sirven a toda la sociedad. Los estados están al servicio de los grupos hegemónicos y no hay que ser marxista para verlo. Los discursos de “espacio público”, “ciudadanía”, “urbanidad”, sirven como nuevas estrategias discursivas para hacernos creer que el Estado es neutral. Y lo hacen básicamente porque quieren convencernos de que el espacio público es de todos, que somos ciudadanos y que tenemos idéntico acceso a él. Y no es verdad. Ni las mujeres, ni los jóvenes, ni los pobres, ni los feos en contextos cada vez más diseñados, tienen el acceso que tiene la gente de clase media con aspecto amable y adecuado. Lo que hay son estrategias de mediación para convencernos de que el Estado representa a todos y no sólo a aquellos sectores que en el seno de la sociedad ocupan los lugares de los privilegiados.
-¿Usted diría que es el nuevo marketing estatal?
-Por supuesto que sí. Como siempre, defendiendo su posición de acuerdo a supersticiones que la realidad desmiente constantemente. ¿De qué ciudadanía se habla? En Europa, el 30 o el 40 por ciento de los habitantes de ciertos barrios ya no son ciudadanos. Directamente no son. De ahí su naturaleza de ser ilegales. Pero no nos engañemos, la ciudadanía se ha vuelto también el último refugio de la vieja izquierda, que se ha vuelto “ciudadanista”.
¿La izquierda perdió mística revolucionaria?
- (Vale aclarar que Delgado se refiere a la izquierda europea y en muchos casos gobernantes, equiparable con lo que aqui llamamos "progresismo") Perdió la vergüenza y cualquier tipo de perspectiva de transformación social en nombre de la ciudadanía, que es la apología de las virtudes. El objetivo ya no es generar una sociedad justa, no es perseguir la pobreza, sino perseguir a los pobres. Además, lo hace a través de categorías abstractas, de valores presuntamente universales. El mundo es injusto y el objetivo es crear seres virtuosos, tolerantes, amables, receptivos. No justos.
La cultura es una cruz
¿Ahí nace su crítica a las políticas urbanas culturales, como la de Barcelona o Buenos Aires?
Claro que sí. Hoy por hoy todo es como vender un producto. La cultura es la nueva religión del Estado. La gran pregunta, en verdad, es cuánto vale el metro cuadrado después de levantar esos templos de arte. Lamento mucho parecer tremendamente prosaico pero estamos hablando básicamente de que este tipo de operaciones está pensada para elevar el tono moral del territorio con transformaciones que seguramente serán traumáticas y tendrán como víctimas a los de siempre. Me hace acordar a conquistadores españoles que iban con la cruz por delante: hoy las grandes operaciones de colonización del espacio urbano llevan a la cultura delante. Yo no estoy en contra de la planificación, sino de esto que se llama planificación. No me parece mal que alguien tenga una idea global de lo que debe ser la ciudad, que sea capaz de ordenarla de manera que beneficie a la mayoría. Pero una cosa es ordenar la ciudad, pero otra es ordenar lo urbano.
¿Cuál es la diferencia para usted?
-La ciudad es una morfología, infraestructura, servicios, espacios que deben ser mantenidos. La administración tiene la obligación de mantener la ciudad en buen estado. Lo urbano es otra cosa. El problema es que se quiere planificar lo urbano, no la ciudad. Administrar lo urbano es ejercer el control. Y hoy se controla todo menos lo que hay que controlar. Se convierte en poco menos que un mero instrumento policial e ideológico, la función es garantizar la ley y el orden. La ecuación de la vivienda es terrible. En Santa Fe me llevaron a ver los suburbios, las villas miserias. Y yo les dije, irónicamente, que no estaban tan mal. En Europa ni eso: ha habido movimientos a favor de las viviendas de emergencia, subnormales. Sé que como solución es detestable, que la autoconstrucción es detestable, pero al menos es una solución. En Barcelona y en Francia, hay miles de personas que viven en formas de barraquismo invisible: amontonándose en apartamentos o pisos en formas inimaginables. En Barcelona se alquilan camas por hora, duermen en balcones, en bañeras, en armarios, en patios interiores convertidos en pensiones ilegales. En Barcelona está prohibido ser pobre, está fuera de la ley. No se concibe y, sin embargo, hay cientos de miles de personas sin recursos, inmigrantes, personas mayores, jóvenes, que no tienen donde estar. Entonces estos barrios y villas que conocí aquí pueden resultar detestables, pero me permiten enfrentar el problema de la vivienda. Si tú no me lo solucionas, déjamelo solucionar a mí. No es que sea la misma miseria aquí que la de Europa, pero la de aquí se ve. Allí no es la misma, pero no se puede ver.
Gardel es un parque temático
-Sin embargo, los distintos gobiernos traen asesores catalanes para crear la marca de Capital Cultural del Mercosur.
-Es que Barcelona es eso, somos un producto de promoción. Únicamente existe en los libros que regala el ayuntamiento y en las revistas de promoción para cotizar el metro cuadrado y generar turismo.
-Los defensores de ese modelo dicen que el turismo y la cultura generan fuentes de trabajo y riqueza.
-No puedes hacer que una ciudad dependa del turismo, porque es como los locales de moda: cambian el lugar que ocupan en el ranking de atractividad. Es extremadamente frágil. Barcelona sólo produce su propia imagen. Y sirve también para Buenos Aires. Ahora trata de tematizar el Abasto, gardelizarlo. No se puede vivir en un parque temático. Yo vivo en Barcelona, no puedo vivir en una tienda. Mi hija paga 600 euros de alquiler por 30 metros cuadrados. Aun tiene suerte. Vivir en Barcelona es un infierno, de locos. Finalmente se arma una ciudad prohibitiva. publicada 29/08/2007 toptop éstas notas pueden ser reproducidas libremente, total o parcialmente (siempre que sea con fines no comerciales), aunque agradeceríamos que citaran la fuente. |
Basta de Mentiras, Basta de Saqueo
PINO SOLANAS CONVOCÓ A LA UNIDAD DEL PUEBLO ARGENTINO EN DEFENSA Y PARA LA RECUPERACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES Y EL PETROLEO
Lucha para la recuperación de la soberanía Nacional
Cerca de 5000 compañeros y compañeras de distintas agrupaciones sociales, gremiales, políticas y de derechos humanos, se dieron cita frente al edificio de la multinacional española Repsol YPF, el 17 de julio/07, en horas de la tarde. La gran concentración fue convocada por el MORENO, Autoconvocados por el Petróleo y el Gas, FeTERA-CTA, Cocepa. En nombre de las organizaciones convocantes habló Fernando "Pino" Solanas, presidente del MORENO, comprometido profundamente con la recuperación de los recursos naturales y la soberanía argentina.
"Estamos al borde de la consulta popular vinculante para no permitir que pase el acuerdo con Pan American" fueron las palabras del compañero Dino Zafrani, de Santa Cruz, quien integra la Intersectorial contra la Entrega de los Recursos Naturales. En un breve mensaje dirigido a la audiencia, afirmó que los ciudadanos santacruceños, no están dispuestos a permitir que se entregue a manos privadas Cerro Dragón, el yacimiento más importante del país. Alentó a seguir en la lucha y a sumarse a Santa Cruz para detener la depredación de los recursos energéticos estratégicos.
Fernando "Pino" Solanas, recordó que el gobierno de Kirchner dio luz verde para reprivatizar las "nefastas concesiones otorgadas por Carlos Menen" para la explotación de Cerro Dragón, que por su cantidad y calidad, se ubica como el yacimiento más importante del país.
"El dominio de las reservas ha sido pasado por el gobierno nacional a las provincias en sucesivos actos que corroboraron el voto por la provincialización que Néstor y Cristina Kirchner hicieron en la reforma de la constitución del 94. Eso significa que las reservas petroleras quedaron en manos de las provincias que ahora como emiratos separados, negociarán con corporaciones". Así también recordó que "la British Petroleum (concesionaria de yacimiento 1997) es la cuarta corporación mundial petrolera, cuya facturación anual es semejante al producto interno bruto de la argentina en su totalidad".
Calificó de "ignominioso" a este contrato de concesión porque "es una vergüenza que la Secretaría de Energía de la Nación con el visto bueno de la presidencia hayan dado luz verde a un contrato que en plena crisis energética le otorga a las petroleras la libre disponibilidad del petróleo, es decir pueden llevarse, pueden exportar todo lo que deseen y como si fuera poco el increíble contrato anuncia que ninguna medida, ni legislación futura podrá modificar el 12% de regalías pactado". "En definitiva Cerro Dragón representa un golpe muy fuerte para la economía y el tesoro nacional."
Pan American se comprometería a invertir 3200 millones; inversión que si el Estado tuviera la decisión política podría hacerse entre las provincias de Chubut y Santa Cruz. Ante este hecho evidente, Pino cuestionaba ¿Cómo es posible que se siga haciendo negocios privados con lo que es de todos, con lo que es público?. ¿Cómo es posible que teniendo más de 43 mil millones de dólares de reservas en el Banco Central todavía el gobierno no anteponga el interés público y el interés de la nación por encima de los intereses privados".
Alertó sobre el engaño de la argentinización de YPF. "El mismo caso se repite con la historia perversa y mentirosa de la "argentinización" de la compañía YPF Repsol. No hay ninguna argentinización, hay reprivatización de YPF porque una vez mas el gobierno nacional que tiene autoridad para impedir semejante venta, no lo ha hecho. Recordemos que tiene un director permanente y un síndico que jamás han exigido nada, que jamás le exigieron a la compañía una auditoría de reservas, que jamás abrieron el pico cuando Repsol colocó como reservas propias el 20% de las reservas argentinas".
Es necesario e imprescindible recuperar los recursos hidrocarburíferos, no "solo porque el mundo ha entrado en una crisis energética, y todos los países han salido a recuperar o asegurar el abastecimiento energético. No puede ser que a contramano de la historia y de los vientos que sopla en América Latina este gobierno tome la dirección contraria, el de seguir entregándole a las corporaciones el recursos que tenemos y que lo necesitan también las generaciones futuras".
Enfatizó en la necesidad de "recuperar el petróleo y el gas para constituir una gran petrolera nacional porque es fuente de soberanía, de independencia para asegurar el servicio público, para asegurar que la energía sea lo fue: un derecho humano, y un bien social y es necesario recuperar esa enorme renta de 15 mil millones de dólares anuales, que es lo que se apropian las petroleras, para reinvertirla como lo hizo antes YPF y Gas del Estado: en obra pública, en crédito para la PyMES y la industria, seguridad social para los trabajadores, impulsar la industria y el empleo porque es una vergüenza que en esta Argentina de 43 mil millones de dólares todavía existan un millón y medio o dos millones de planes".
La profunda crisis que hoy vive la Argentina, es la consecuencia directa de la imposición del nefasto modelo neoliberal enmascarado de progresista, que pudo ser implantado "gracias a la desinformación de la población a través del sistema mediático y la televisión, a través de la división, y desmovilización de las fuerzas que deben luchar por el cambio". Ahondando esta situación está "la criminalización de la protesta que tiene como frutilla de la torta la última Ley antiterrorista".
Subrayó en la necesidad de una "democracia participativa, a la que aspiramos para recuperar de una vez por todas los recursos naturales, los derechos sociales y humanos del pueblo, para que el voto no pueda ser jamás traicionado, para que exista la posibilidad de revocar los mandatos de los traidores para juzgar públicamente y con los medios de comunicación a los corruptos y a los traidores"
Llamó a la defensa del interés nacional y del pueblo, a la defensa de la unión de la patria grande Latinoamérica. "Digo defender la hermandad desde el Caribe a la Patagonia. Digo defender la alianza estratégica con aquellos que han honrado la palabra, con aquellos que han honrado los viejos anhelos de emancipación de nuestro pueblo. Me refiero a Cuba, Venezuela, sobre todo a Bolivia, a Ecuador a los que están viniendo y levantan las banderas de esta patria grande".
"Que se derrame la leche acumulada. Que se derrame la riqueza en la Argentina, que sea una vergüenza para todos que exista alguien que gane 30 veces más del que gana menos. Que se reafirme la política independiente de la Argentina y su unión latinoamericana".
Convocó a "hacer el esfuerzo para dar lugar a la solidaridad, a la comprensión, a la confianza compañeros. No se puede construir nada. No se podrá cambiar este estado de cosas. Nos seguirán haciendo estas perradas como la de Cerro Dragón, en tanto sigamos desunidos en decena de organizaciones populares, en decena de organizaciones sociales, cuando todos estamos buscando los mismos resultados y los mismos objetivos compañeros".
Fernando "Pino" Solanas finalizó el acto haciendo un "llamamiento interpretando el anhelo y el pensamiento de todas las organizaciones convocantes de este acto. Estoy hablando no a título personal, agradezco la deferencia que me hay hecho y estoy intentando transmitir al final de mis palabras, el carozo del asunto... la necesidad, la urgencia, el deseo que tenemos de unirnos, de tomarnos el matecito de la unidad, de ver para adelante y no para atrás, unidos alrededor de estas banderas que las hemos repetido tantas veces compañeros. No me cabe duda que si somos capaces de conformar esa gran unidad partiendo de la gran bandera de la recuperación del petróleo, de la gran bandera de decirle no a la estafa de esta reprivatización del petróleo y de YPF. No me cabe la menor duda compañeros que vamos a comenzar a dar vuelta esta cruzada por la democratización y el rescate de nuestra querida argentina
| Pino Solanas "EL ESPACIO COMUNICACIONAL ESTÁ EN MANOS OSCURAS" |
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| Es la Radio de las Madres el único medio, y yo diría uno de los raros sectores de la sociedad, que está planteando la necesidad de democratizar el espacio audiovisual. Esto parece muy complejo pero no lo es. Si hay algo que caracteriza a nuestras sociedades es que son sociedades que se comunican y se informan no solo a través de Internet sino mediante los grandes medios de comunicación. Los grandes medios de comunicación son los que forman e imaginario colectivo, la opinión pública y a la vez los que crean o silencian los acontecimientos con operaciones mediáticas muy cuidadosamente estudiadas. Si hiciéramos una encuesta para saber quien ganó los juegos panamericanos, dirán Estados Unidos pero quién salió segundo nadie lo sabe: fue Cuba, un país que tiene la octava parte de habitantes y no se cuanta menos riqueza que Estados Unidos pero sin embargo se ubicó en segundo lugar. El modelo comunicacional local es tremendo: todavía aquí, en la Argentina, sigue imperando la ley de radiodifusión que rige toda la actividad de información y comunicación sancionada por la dictadura genocida. El tema es que las clases dirigentes o los partidos políticos que siempre están en una campaña electoral que se avecina no han querido confrontar con los dueños de los medios. La verdadera monstruosidad es que los espacios de información y comunicación están en manos privadas. Manos privadas que además, monitorean la información y a la vez viven de avisos que están adentro de los programas. Los periodistas o las propias empresas generan espacios y programas y se financian saliendo a buiscar avisos en el mercado. Es muy difícil conseguir avisos si no es de las grandes corporaciones, los bancos, las empresas privatizadas, porque el costo de los avisos hace casi imposible avisar a una pequeña o mediana empresa. Es muy difícil también vender un programa para que ponga avisos si los contenidos de ese programa no concuerdan con la visión de los anunciantes. Es decir que hay una fuerte conexión entre el mercado y la calidad de los contenidos o la expresión de la televisión o la radio. Y ahí vemos entonces la enorme cantidad de noticias y de acontecimientos, la no interpretación de las causas de los fenómenos que ocurren en los medios. Todo eso está silenciado y, al mismo tiempo, con este modelo de comunicación, no existe interconexión en la Argentina. Si usted está en Córdoba no se puede enterar de nada de lo que ocurre en el resto del país, salvo en Córdoba. Y estando en Buenos Aires uno tampoco se entera de lo que pasa en Córdoba, de lo que pasa Tucumán, en Posadas, salvo tragedias. Y por supuesto, está ausente del dial todo aquello que tenga que ver con la conciencia de los pueblos, su trabajo silencioso y épico por cambiar la realidad, todo lo social, todo esto está afuera. Lo que siempre está presente es lo degradante, lo precario, la falta de conciencia. Por eso es muy difícil avanzar democráticamente en una sociedad si no se democratizan los medios, que es igual que asegurar más derecho a la información objetiva, plural, veraz y oportuna, más derecho a la comunicación de todos los sectores y regiones del país. Por eso es imprescindible empujar la reforma de la ley de radiodifusión. No puede ser que en ese marco que maneja la cultura, la información y el debate político, la sociedad no esté representada para poder regularla. Ninguna fuerza política plantea eso hoy pese a la cercanía de las elecciones, quien dirije el COMFER es un oscuro funcionario que fue el secretario de cultura de Carlos Menem, el señor Bárbaro, quiena demás tuvo el honor de acercar al grupo Bunge y Born a Menem junto a su socio el “buscapié” Cardozo, aquel senador por Santa Fe. Semejante espacio está en manos oscuras y muy limitadas y es por eso que nunca las vamos a ver a ninguna de las Madres ni a ninguno de los referentes sociales y culturales del país porque no opinan igual que el oficialismo de turno y es muy difícil encontrar algun programa de opinión en los medios importantes. Y también han desaparecido, en los segmentos de mayor audiencia los programas de ideas, de debate político. Hasta hace algunos años existían algunos nichos en la televisión en horarios nocturnos donde se podía debatir la actualidad nacional. Hoy no hay nada de nada. Aquí nos han dejado un agujero muy grande, nos han robado el derecho a informarnos. Y junto al tema de los recursos naturales del que nadie habla, junto al tema de la desnutrición en el país, porque se sigue muriendo gente de hambre , este, el de la comunicación, es otro de los temas tabú de la realidad argentina. |
EEUU: La soledad de Bush, el fracaso de los halcones y el desinfle de las burbujas
Neoconservadores
La política neoconservadora del Partido Republicano conducida por el presidente George W. Bush ha transformado los Estados Unidos en un país belicoso, militarista, irrespetuoso del derecho internacional y a una perdida del potencial económico de la nación
EEUU…
AGOSTO 29 DE 2007…
por Jorge Beinstein
Aunque le falta más de un año para abandonar la Casa Blanca, la situación actual de Bush es la de un presidente en estado terminal. El acoso parlamentario opositor aumenta semana a semana, sus aliados republicanos lo van abandonando uno tras otro, su asesor estrella Karl Rove ha desertado, la burbuja inmobiliaria se sigue desinflando señalando un futuro oscuro para el conjunto de la economía norteamericana y provocando sucesivos sacudones bursátiles globales. Su compañero de aventuras, Tony Blair, dejó el cargo de primer ministro en Inglaterra generando en Washington crecientes temores acerca de un posible deslizamiento de los ingleses hacia la Unión Europea aflojando sus lazos atlantistas y tomando distancia de la estrategia eurasiática de los halcones.
Además han empezado a circular declaraciones de funcionarios y “filtraciones” mediáticas referidas a escenarios elaborados en el Pentágono de retirada rápida de las tropas estadounidenses de Irak. En ese nivel y en el conjunto del sistema de poder de los Estados Unidos ya casi nadie pone en duda el fracaso de la aventura irakí y mientras el sector más extremista de los halcones sueña con algún “golpe de fuerza” milagroso dentro de Irak o por medio de un ataque contra Irán, el Imperio esboza repliegues que le permitan preservar su presencia en el Medio Oriente. Las ventas masivas de armas a los regímenes amigos de la región es una de los medios empleados, el gobierno estadounidense acaba de acordar ventas por 20 mil millones de dólares a los estados del Golfo (incluidos 10 mil millones para Arabia Saudita), 30 mil millones de dólares a Israel y 13 mil millones de dólares a Egipto. Combinando “intereses estratégicos” de los Estados Unidos e intereses comerciales de las empresas beneficiadas con esas ventas, obviamente los funcionarios involucrados en el negocio recibirán las “recompensas” correspondientes (curiosa mezcla de corrupción y fanatismo imperialista).
Por otra parte, acumula apoyos en el establishement el llamado plan Biden-Gelb de dividir a Irak en tres partes (una sunita, otra shiita y una tercera kurda) lo que supone el éxito (para nada asegurado) de la estrategia de guerra étnica desarrollada por los ocupantes, la concreción del plan les permitiría (en teoría) replegarse con relativamente pocas bajas ya que la resistencia irakí quedaría sumergida en un océano de conflictos locales. Hacia mediados del año pasado, el senador demócrata Joseph Biden y Leslie Gelb, presidente emérito del Council on Foreign Relations, publicaban en el New York Times un texto desbordante de cinismo donde tomando como precedente “exitoso” al desmembramiento de Yugoslavia proponían descuartizar Irak. Completando el coro siniestro, nada menos que David Walker, titular del “Government Accountability Office”, pronunció el 7 de agosto pasado una conferencia en la que trazó el paralelo entre la decadencia del imperio romano y la situación actual de los Estados Unidos .
Las dos burbujas imperiales se están desinflando al mismo tiempo: la burbuja financiera centrada en el mercado inmobiliario (aunque sus alcances son mucho más amplios) y la burbuja militar apoyada en las guerras de Irak y Afganistán (pasó decisivo en la delirante estrategia de conquista de Eurasia). La interacción entre ambos fracasos es evidente, aparecen como los aspectos más visibles, por ahora, de la degradación general de la sociedad norteamericana que no puede ser comprendida sino en su totalidad. De ese modo es posible explicar comportamientos sectoriales (militares, políticos, financieros y otros) aparentemente desmesurados, incoherentes, a veces abiertamente estúpidos pero que integran una dinámica superior marcada por la decadencia. Y como los Estados Unidos constituyen la espina dorsal y la cabeza enfermas del capitalismo mundial sus temblores afectan (expresan) al conjunto del sistema, es por ello que los interrogantes sobre su futuro tienen alcance planetario.
¿Contraataque imperial? El primer interrogante se refiere a la posibilidad de un contraataque del Imperio. Podríamos suponer que los halcones acorralados estarían tentados a desatar algún golpe de suerte buscando revertir la pésima situación actual. Durante todo el año pasado esta hipótesis adquirió cierta verosimilitud; la creciente agresividad de la Casa Blanca hacia Irán, su compromiso con la invasión militar israelí al Líbano, sus actos hostiles contra Rusia, impulsaban a pensar en una aventura militar en marcha.
Algunas autores nos hacían recordar historias de otras tiempos como la invasión del Canal de Suez en 1956 por parte de Francia e Inglaterra, dos imperios coloniales en declinación cuyos dirigentes habían perdido la percepción de la realidad lo que los condujo al fracaso. Según Michael Klare las elites imperiales decadentes suelen tomar decisiones descabelladas ya que sobrestiman su poderío (declinante), subestiman el poder (ascendente) de sus enemigos y finalmente pierden los estribos ante reales o supuestos desafíos de estos últimos.
Ingleses y franceses creían en esa época que podían doblegar fácilmente a Nasser de quien no aceptaban sus reivindicaciones nacionalistas, pero el mundo había cambiado y los estados colonialistas sufrieron una humillante derrota política. Ahora los Estados Unidos se encontrarían ante una situación parecida: se negarían a registrar la magnitud, la importancia (geo) estratégica de su derrota en Irak y el hecho de que su gigantesca maquinaria bélica está perdiendo rápidamente la capacidad de disuasión que tenía en la década pasada. Además el caos financiero en el que están sumergidos les impediría percibir que pierden peso económico global y que su endeudamiento vertiginoso los hace cada vez más dependientes de la red financiera internacional y de las decisiones monetarias de la Unión Europea, Japón y China.
De todos modos el rápido debilitamiento del gobierno de Bush va reduciendo su capacidad operativa y es muy probable que esa tendencia se acentúe en los próximos meses (lo que no elimina por completo la posibilidad de una agresión imperial desesperada como lo demuestra su reciente bravuconada al declarar como organización terrorista a los “Guardianes de la Revolución” de Irán).
Sin embargo es necesario mirar más allá del búnker de Bush y del aspecto exclusivamente militar del tema. El “complejo industrial-militar” tradicional ha cambiado mucho en los últimos años, actualmente forma parte de una red más amplia y compleja de intereses que abarca también negocios financieros, energéticos, de seguridad privada, etc. Se trata de un sistema muy concentrado que (sobre todo) desde el fin de la guerra fría ha conseguido capturar al grueso de la elite política norteamericana. Uno de los pilares de dicha cooptación ha sido el ascenso hegemónico de una “cultura” entre financiera y mafiosa claramente parasitaria. Prisionera de visiones simplistas deslumbradas por el gigantismo del mega aparato militar desde cuyas alturas el “enemigo” (por ejemplo las poblaciones de Irak o Irán), es visto como un pequeño objeto, un modesto hormiguero que puede ser manipulado o exterminado a gusto. Agreguemos a esto que si bien los candidatos a la presidencia del Partido Demócrata critican a Bush por el desarrollo de la guerra en Irak no dejan de mostrar sus colmillos en los casos de Irán o Pakistán-Afganistán.
Podríamos también aproximarnos al tema desde la deformación “financiera” de la percepción de la realidad que genera imágenes fantasiosas donde enormes masas de fondos derriban todos los muros culturales, morales y políticos.
En un caso (militarismo) la realidad es simplificada al extremo bajo el convencimiento de que la fuerza bruta lo puede todo, en el otro (visión mercantil del mundo) la deformación no es menos grosera (“el poder del dinero es irresistible”). A comienzos del siglo XXI nos encontramos ante la degeneración integral de la elite dominante (central) del mundo que combina la más alta sofisticación consumista y tecnológica con el primitivismo intelectual, no es la primera vez que ocurre esto en la historia humana.
Mi conclusión es que el militarismo imperial-mafioso no tiene porque desaparecer con Bush, fue gestado durante un prolongado período anterior (marcado durante la década pasada por la primera Guerra del Golfo, los interminables bombardeos sobre Irak, la guerra del Kosovo, el desarrollo incesante de burbujas especulativas, etc.) y tiene sólidas raíces entre los dirigentes de los partidos demócrata y republicano.
Fuente: ALAI AMLATINA, 27/08/2007, desde Buenos Aires.
Geopolítica y concentración mediática
John Pilger*
Publicado el 24/8/2007
La siguiente es una reciente conferencia del aclamado cineasta y periodista australiano John Pilger. Su objeto de crítica es la tendencia corporativista de concentración mediática. Para Pilger la democracia liberal se orienta hacia una forma de dictadura corporativa que tiene como fachada a los medios de comunicación. Propone que esta tendencia debe ser un tema popular, ardiente, y sujeto a la acción directa.
El título de esta charla es “Próxima estación: Libertad,” que es el título de mi libro, y el libro debe ser un antídoto para la propaganda que tan a menudo se disfraza de periodismo. De modo que pensé que hoy hablaría de periodismo, de guerra mediante el periodismo, propaganda, y del silencio, y cómo se podría romper ese silencio. Edward Bernays, el así llamado padre de las relaciones públicas, escribió sobre un gobierno invisible que es el verdadero poder gobernante de nuestros países. Se refería al periodismo, los medios. Fue hace casi 80 años, no mucho después de la invención del periodismo corporativo. Es una historia de la que pocos periodistas hablan o saben, y comenzó con la llegada de la publicidad corporativa. A medida que las nuevas corporaciones comenzaron a adquirir la prensa, se inventó algo llamado “periodismo profesional.” Para atraer a grandes anunciantes, la nueva prensa corporativa tenía que parecer respetable, pilares de los círculos dominantes – objetiva, imparcial, equilibrada. Se establecieron las primeras escuelas de periodismo, y se tejió una mitología de neutralidad liberal alrededor del periodista profesional. Asociaron el derecho a la libertad de expresión con los nuevos medios y con las grandes corporaciones, y todo el asunto fue, como dijera tan bien Robert McChesney: “totalmente espurio.”
Porque lo que el público no sabía era que para ser profesionales, los periodistas tenían que asegurar que las noticias y la opinión fueran dominadas por las fuentes oficiales, y eso no ha cambiado. Si se estudia el New York Times en cualquier día dado, y se comprueban las fuentes de las principales historias políticas – del interior y del extranjero – se establecerá que están dominadas por el gobierno y por otros intereses establecidos. Es la esencia del periodismo profesional. No sugiero que el periodismo independiente haya sido o sea excluido, pero es más probable que sea una excepción honrosa. Piénsese en el papel que Judith Miller jugó en el New York Times en la preparación de la invasión de Iraq. Sí, su trabajo se convirtió en un escándalo, pero sólo después de haber tenido un fuerte papel en la promoción de una invasión basada en mentiras. Sin embargo, el chacharreo de fuentes oficiales e intereses creados de Miller no fue tan diferente del trabajo de numerosos periodistas famosos del Times, como por ejemplo el celebrado W.H. Lawrence, que ayudó a ocultar los verdaderos efectos de la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima en agosto de 1945. “No hay radioactividad en la ruina de Hiroshima,” fue el título de su informe, y era falso.
Hay que considerar cómo ha crecido el poder de ese gobierno invisible. En 1983, 50 corporaciones poseían los principales medios globales, la mayoría de ellas estadounidenses. En 2002 había disminuido a sólo 9 corporaciones. Actualmente son probablemente unas 5. Rupert Murdoch ha predicho que habrá sólo tres gigantes mediáticos globales, y su compañía será uno de ellos. Por cierto, esta concentración del poder no es exclusiva de EE.UU. La BBC ha anunciado que expandirá sus emisiones a EE.UU., porque cree que los estadounidenses desean el periodismo de principios, objetivo, neutral, que hace famosa a la BBC. Han lanzado BBC America. Habréis visto su publicidad.
La BBC comenzó en 1922, justo antes de que la prensa corporativa comenzara en EE.UU. Su fundador fue lord John Reith, quien creía que la imparcialidad y la objetividad constituían la esencia del profesionalismo. Ese mismo año los círculos gobernantes británicos estaban asediados. Los sindicatos habían llamado a una huelga general y los conservadores estaban aterrados ante la posibilidad de que una revolución estuviera en marcha. La nueva BBC vino a rescatarlos. Bajo extremo secreto, lord Reith escribió discurso antisindicales para el primer ministro conservador Stanley Baldwin y los transmitió a la nación, mientras se negaba a permitir que los dirigentes sindicales presentaran su caso hasta que terminó la huelga.
Así se estableció un modelo. La imparcialidad era ciertamente un principio: un principio que era suspendido cada vez que los círculos gobernantes se sentían amenazados. Y esa forma de actuar ha sido mantenida desde entonces.
Tomemos la invasión de Iraq. Hay dos estudios de las informaciones de la BBC. Uno muestra que la BBC otorgó sólo un 2% de su cobertura de Iraq al disenso contrario a la guerra – 2%. Es menos que la cobertura contraria a la guerra de ABC, NBC, y CBS. Un segundo estudio de la Universidad del País de Gales muestra que en la preparación para la invasión, un 90% de las referencias de la BBC a armas de destrucción masiva sugería que Sadam Husein realmente las poseía, y que como consecuencia obvia Bush y Blair tenían razón. Ahora sabemos que la BBC y otros medios británicos fueron utilizados por el servicio secreto de inteligencia británico MI-6. En lo que llamaron Operación Atractivo de Masas, agentes del MI-6 colocaron historias sobre las armas de destrucción masiva de Sadam, como ser armas ocultas en sus palacios y en búnkeres subterráneos secretos. Todas esas historias eran falsas. Pero no se trata de eso. Se trata de que el trabajo de MI-6 era innecesario, porque el periodismo profesional por sí solo habría producido el mismo resultado.
Escuchemos al hombre de la BBC en Washington, Matt Frei, poco después de la invasión. “No cabe duda,” dijo a los televidentes en el Reino Unido y en todo el mundo, “que el deseo de llevar el bien, de llevar valores estadounidenses al resto del mundo, y especialmente ahora a Oriente Próximo, está especialmente vinculado al poder militar estadounidense.” En 2005 el mismo periodista elogió al arquitecto de la invasión, Paul Wolfowitz, como alguien que “cree apasionadamente en el poder de la democracia y en el desarrollo desde la base.” Fue antes del pequeño incidente en el Banco Mundial.
Nada de esto es anómalo. Las noticias de la BBC describen rutinariamente la invasión como un error de cálculo. No ilegal, no no-provocado, no basado en mentiras, sino un error de cálculo.
Las palabras “error” y “desatino” son moneda corriente en las noticias de la BBC, junto con “fracaso” – lo que por lo menos sugiere que si el ataque deliberado, calculado, no provocado, ilegal, contra un Iraq indefenso hubiera tenido éxito, todo habría sido perfecto. Cada vez que escucho esas palabras me recuerdo del maravilloso ensayo de Edward Herman sobre la normalización de lo impensable. Porque eso es lo que hace el lenguaje estereotipado de los medios y para eso ha sido elaborado – normaliza lo impensable; la degradación de la guerra, las extremidades amputadas, los niños mutilados, todo lo que he visto. Una de mis historias favoritas sobre la Guerra Fría tiene que ver con un grupo de periodistas rusos que visitaban EE.UU. Durante el último día de su visita, su anfitrión les pidió sus impresiones. “Tengo que decirle,” dijo el portavoz, “que nos sorprendió ver después de leer todos los periódicos y de ver la televisión día tras día que todas las opiniones sobre todos los temas cruciales son las mismas. Para lograr ese resultado en nuestro país enviamos a los periodistas al Gulag. Incluso les arrancamos las uñas. Aquí no tenéis nada de eso. ¿Cuál es el secreto?”
“¿Cuál es el secreto? Es una pregunta que raras veces es formulada en las salas de prensa, en los colegios mediáticos, en las revistas de periodismo, y sin embargo la respuesta a esa pregunta es crítica para las vidas de millones de personas. El 24 de agosto del año pasado, el New York Times declaró en un editorial: “Si hubiésemos sabido entonces lo que sabemos ahora de Iraq la guerra habría sido detenida por el clamor popular.” Esta sorprendente admisión decía, en efecto, que los periodistas habían traicionado al público al no realizar su trabajo y al aceptar y amplificar, y hacerse eco de, las mentiras de Bush y su pandilla, en lugar de desafiarla y denunciarla. Lo que el Times no dijo fue que si ese periódico y el resto de los medios hubieran denunciado las mentiras, hasta un millón de personas seguirían en vida. Es lo que cree ahora una serie de importantes periodistas de los círculos gobernantes. Pocos de ellos – han hablado conmigo al respecto – no lo dirán en público.
Irónicamente, comienzo a comprender cómo la censura funcionó en sociedades así llamadas libres cuando informó sobre las sociedades totalitarias. Durante los años setenta filmé secretamente en Checoslovaquia, que entonces era una dictadura estalinista. Entrevisté a miembros del grupo Carta 77, incluyendo al novelista Zdenek Urbanek, y me dijo: “En las dictaduras tenemos más suerte que ustedes en Occidente en un aspecto. No creemos nada de lo que leemos en los periódicos y nada de lo que vemos en la televisión, porque sabemos que son propaganda y mentiras. A diferencia de ustedes en Occidente. Hemos aprendido a ver detrás de la propaganda y a leer entre líneas, y a diferencia de ustedes, sabemos que la verdad real es siempre subversiva.”
Vandana Shiva lo ha llamado conocimiento subyugado. El gran periodista investigativo irlandés Claud Cockburn lo puso correctamente cuando escribió: “No creas nunca nada hasta que sea oficialmente desmentido.”
Uno de los estereotipos más antiguos de la guerra es que la verdad es la primera víctima. No es así. El periodismo es la primera víctima. Cuando terminó la Guerra de Vietnam, la revista Encounter publicó un artículo de Robert Elegant, un distinguido reportero que había cubierto la guerra: “Por primera vez en la historia moderna,” escribió, “el resultado de una guerra fue determinado no en el campo de batalla, sino en la página impresa, y sobre todo en la pantalla de televisión.” Responsabilizó a los periodistas por perder la guerra al oponérsele en sus informaciones. El punto de vista de Robert Elegant se convirtió en la opinión general en Washington y sigue siendo así. En Iraq, el Pentágono inventó al periodista empotrado porque creía que la información crítica había causado la pérdida de Vietnam.
La verdad fue todo lo contrario. En mi primer día como joven periodista en Saigón, visité las oficinas de los principales periódicos y compañías de televisión. Noté que en varios había un tablero de anuncios sobre el que había horripilantes fotografías, en su mayoría de cuerpos de vietnamitas y de soldados estadounidenses levantando orejas y testículos cortados. En una oficina había una fotografía de un hombre que era torturado; sobre la cabeza de los torturadores había un globo de historieta cómica con las palabras: “te voy a enseñar a hablar con la prensa.” Ninguna de estas fotos fue publicada alguna vez o incluso transmitida a las agencias. Pregunté por qué. Me dijeron que el público nunca las aceptaría. En todo caso, publicarlas no sería objetivo o imparcial. Al principio acepté la lógica aparente del asunto. Yo también había crecido con historias de la guerra buena contra Alemania y Japón, ese baño ético que había limpiado al mundo anglo-estadounidense de todo mal. Pero mientras más permanecía en Vietnam, más me daba cuenta de que nuestras atrocidades no eran casos aislados, ni eran aberraciones, sino que la guerra en sí era una atrocidad. Esa era la gran historia, y pocas veces constituía una noticia. Sí, las tácticas y la efectividad de los militares fueron cuestionadas por algunos excelentes periodistas. Pero nunca se utilizaba la palabra “invasión.” La palabra anodina utilizada era “involucrado.” EE.UU. estaba involucrado en Vietnam. La ficción de un gigante bien intencionado, que hacía disparates, atascado en un cenagal asiático, era repetida incesantemente. Se dejaba a los denunciantes en casa la tarea de decir la verdad subversiva, gente como Daniel Ellsberg y Seymour Hersh, con su exclusiva sobre la masacre de My-Lai. Había 649 periodistas en Vietnam el 16 de marzo de 1968 – el día en el que ocurrió la masacre de My-Lai – y ni uno solo de ellos informó al respecto.
Tanto en Vietnam como en Iraq, políticas y estrategias deliberadas han rayado en el genocidio. En Vietnam, el desposeimiento forzado de millones de personas y la creación de zonas de libre fuego; en Iraq, un embargo impuesto por EE.UU. que duró todos los años noventa como en un sitio medieval, y mató, según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, a medio millón de niños bajo la edad de cinco años. Tanto en Vietnam como en Iraq, se utilizaron armas prohibidas contra civiles como experimentos deliberados. El Agente Naranja cambió el orden genético y ecológico en Vietnam. Los militares lo llamaron Operación Infierno. Cuando el Congreso lo descubrió, fue rebautizada con el nombre más amistoso de Operation Ranch Hand [Operación Ranchero], y nada cambió. Es más o menos la misma manera como ha reaccionado el Congreso ante la guerra en Iraq. Los demócratas la han condenado, la han rebautizado, y la han alargado. Las películas de Hollywood que vinieron después de la Guerra de Vietnam, fueron una extensión del periodismo, de la normalización de lo impensable. Sí, algunas de las cintas criticaban las tácticas de los militares, pero todas tenían cuidado de concentrarse en la angustia de los invasores. La primera de esas películas es considerada ahora como clásica. Es “The Deerhunter” [El cazador], cuyo mensaje era que EE.UU. había sufrido, EE.UU. estaba afligido, muchachos estadounidenses habían hecho lo posible contra bárbaros orientales. El mensaje era tanto más pernicioso, porque fue transmitido mediante una brillante dirección y actuación. Tengo que admitir que es la única película que me ha hecho manifestar a gritos en protesta dentro de un cine. Se dijo que la aclamada cinta de Oliver Stone “Platoon” [Pelotón] era contraria a la guerra, y que mostraba atisbos de vietnamitas como seres humanos, pero también destacó sobre todo al invasor estadounidense como víctima.
No iba a mencionar “The Green Berets” [Boinas verdes] cuando me senté a escribir esto, hasta que leí el otro día que John Wayne fue la estrella del cine más influyente que haya vivido. Yo vi “Boinas Verdes” con John Wayne como estrella un sábado por la noche en 1968 en Montgomery Alabama. (Estaba allí para entrevistar al entonces malafamado gobernador George Wallace). Yo acababa de volver de Vietnam, y no podía creer lo absurda que era esa película. Así que estallé en carcajadas, y no paraba de reír. No duró mucho antes de que el ambiente alrededor mío se enfriara considerablemente. Mi compañero, que había sido un Freedom Rider [viajero por la libertad] en el sur, dijo: “¡Salgamos lo más rápido posible de aquí y corramos como si el diablo nos persiguiera!”
Nos persiguieron todo el camino hasta nuestro hotel, pero dudo que alguno de nuestros perseguidores haya sabido que John Wayne, su héroe, había mentido para no tener que combatir en la Segunda Guerra Mundial. Y sin embargo el engañoso modelo para imitar de Wayne envió a miles de estadounidenses a su muerte en Vietnam, con la notable excepción de George W. Bush y Dick Cheney.
El año pasado, en su aceptación del Premio Novel de Literatura, el dramaturgo Harold Pinter hizo un discurso que marca un hito. Pregunté por qué, y lo cito: “La brutalidad sistemática, las atrocidades generalizadas, la implacable represión del pensamiento independiente en la Rusia estalinista fueron bien conocidas en Occidente, mientras que los crímenes estatales de EE.UU. sólo fueron registrados superficialmente, para no hablar de documentados.” Y a pesar de ello la extinción y el sufrimiento de innumerables seres humanos en todo el mundo pueden ser atribuidos al poder incontrolado de EE.UU. “Pero,” dijo Pinter, “No se sabría. Nunca sucedió. Nada nunca sucedió. Incluso cuando estaba sucediendo no estaba sucediendo. No importaba. No interesaba.” Las palabras de Pinter fueron más que surrealistas. La BBC ignoró el discurso del dramaturgo más famoso de Gran Bretaña.
He hecho una serie de documentales sobre Camboya. El primero fue “Year Zero: the Silent Death of Cambodia” [Año cero: la muerte silenciosa de Camboya]. Describe el bombardeo estadounidense que fue el catalizador para el ascenso de Pol Pot. Lo que Nixon y Kissinger comenzaron, Pol Pot lo completó – los archivos de la CIA por sí solos no dejan dudas al respecto. Ofrecí “Year Zero” a PBS y lo llevó a Washington. Los ejecutivos de PBS que lo vieron se horrorizaron. Murmuraron entre sí. Me pidieron que esperara afuera. Uno de ellos terminó por aparecer y dijo: “John, admiramos su filme. Pero nos inquieta que diga que EE.UU. haya preparado el camino para Pol Pot.”
Dije: “¿Cuestionan la evidencia?” Había citado una serie de documentos de la CIA. “Oh, no,” respondió. “Pero hemos decidido invitar a un árbitro periodístico.”
Ahora bien, el término “árbitro periodístico” podría haber sido inventado por George Orwell. De hecho lograron encontraron encontrar a uno de sólo tres periodistas que habían sido invitados a Camboya por Pol Pot. Y por cierto votó contra la película, y nunca volví a oír de PBS. “Year Zero” fue emitida en unos 60 países y se convirtió en uno de los documentales más vistos en el mundo. Nunca fue mostrado en EE.UU. De las cinco películas que he hecho en Camboya, una fue mostrada por WNET, la estación de PBS en Nueva York. Creo que fue transmitida a cerca de la una de la mañana. Sobre la base de esa única emisión, cuando la mayoría de la gente estaba dormida, me dieron un Emmy. Qué maravillosa ironía. Mereció un premio, pero no un público.
La verdad subversiva de Harold Pinter, creo, fue que hizo la conexión entre el imperialismo y el fascismo, y describió una batalla por la historia sobre la que casi nunca se informa. Es el gran silencio de la era de los medios. Y es el corazón secreto de la propaganda de hoy. Una propaganda tan vasta en su alcance que siempre me sorprende que tantos estadounidenses sepan y comprendan tanto como lo hacen. Hablamos de un sistema, desde luego, no de personalidades. Y a pesar de ello, mucha gente piensa actualmente que el problema son George W. Bush y su pandilla. Y sí, la pandilla de Bush es extrema. Pero mi experiencia es que no son más que una versión extrema de lo que ha sucedido antes. Durante mi vida, más guerras han sido comenzadas por demócratas liberales que por republicanos. El que se ignore esta verdad es una garantía de que continúen el sistema de la propaganda y el sistema del comienzo de guerras. Hemos tenido una subsidiaria del partido demócrata gobernando Gran Bretaña durante los últimos diez años. Blair, aparentemente liberal, ha llevado a Gran Bretaña a la guerra más veces que cualquier primer ministro en la era moderna. Sí, su compinche actual es George Bush, pero su primer amor fue Bill Clinton, el presidente más violento de fines del Siglo XX. El sucesor de Blair, Gordon Brown también es un devoto de Clinton y Bush. El otro día, Brown dijo: “Los días en los que Gran Bretaña tenía que disculparse por el Imperio Británico han pasado. Deberíamos celebrar.”
Como Blair, como Clinton, como Bush, Brown cree en la verdad liberal de que la batalla por la historia ha sido ganada, que los millones que murieron en las hambrunas impuestas por Gran Bretaña en la India imperial británica serán olvidados – como serán olvidados los millones que han muerto en el Imperio Estadounidense. Y como Blair, su sucesor confía en que el periodismo profesional está a su lado. Porque la mayoría de los periodistas, conscientemente o no, están condicionados para ser tribunos de una ideología que se considera no-ideológica, que se presenta como el centro natural, como el fulcro mismo de la vida moderna. Ésta podría ser la ideología más poderosa y peligrosa que hayamos conocido porque no tiene fin. Es liberalismo. No niego las virtudes del liberalismo – lejos de eso. Todos nos hemos beneficiado. Pero si negamos sus peligros, su proyecto sin fin, y todo el poder absorbente de su propaganda, negamos nuestro derecho a la verdadera democracia, porque el liberalismo y la verdadera democracia no son lo mismo. El liberalismo comenzó como un dominio exclusivo de la elite en el Siglo XIX, y la verdadera democracia nunca es transmitida por las elites. Siempre hay que combatir por ella y luchar por ella.
Una importante participante de la coalición contra la guerra United For Peace and Justice, dijo recientemente, y la cito: “Los demócratas utilizan la política de la realidad.” Su punto de referencia histórico liberal fue Vietnam. Dijo que el presidente Johnson comenzó a retirar tropas de Vietnam después de que un Congreso demócrata comenzó a votar contra la guerra. No es lo que sucedió. Las tropas fueron retiradas de Vietnam después de cuatro largos años. Y durante ese tiempo EE.UU. mató a más personas en Vietnam, Camboya y Laos con bombas que las fueron muertas en todos los años precedentes. Y es lo que está ocurriendo en Iraq. Los bombardeos se han duplicado desde el año pasado, y no se informa al respecto. ¿Y quién comenzó con los bombardeos? Bill Clinton lo hizo. Durante los años noventa, Clinton hizo llover bombas sobre Iraq en lo que fueron llamadas eufemísticamente “zonas de no vuelo.” Al mismo tiempo impuso un sitio medieval llamado sanciones económicas, matando como ya mencioné, tal vez a un millón de personas, incluyendo los documentados 500.000 niños. Los medios dominantes no informaron sobre casi ninguna parte de esta carnicería. El año pasado un estudio publicado por la Escuela Johns Hopkins de Salud Pública estableció que desde la invasión de Iraq 655.000 iraquíes han muerto como resultado directo de la invasión. Documentos oficiales muestran que el gobierno de Blair sabía que esa cifra era verosímil. En febrero, Les Roberts, autor del informe, dijo que la cifra era igual a la cifra de muertes en el estudio de la Universidad Fordham sobre el genocidio en Ruanda. La reacción a la estremecedora revelación de Roberts fue el silencio. Lo que puede haber sido el mayor episodio de asesinato organizado en una generación, en palabras de Harold Pinter: “No sucedió. No importa.”
Mucha gente que se considera de izquierdas apoyó el ataque de Bush contra Afganistán. Se ignoró que la CIA había apoyado a Osama Bin Laden, que el gobierno de Clinton había apoyado secretamente a los talibán, incluso dándoles informaciones a alto nivel en la CIA, es virtualmente desconocido en EE.UU. Los talibán fueron asociados en secreto del gigante petrolero Unocal en la construcción de un oleoducto a través de Afganistán. Y cuando se recordó a un funcionario de Clinton que los talibán perseguían a las mujeres, dijo: “Podemos vivir con eso.” Existe una evidencia convincente de que Bush decidió atacar a los talibán no como resultado del 11-S, sino dos meses antes, en julio de 2001. Esto es virtualmente desconocido en EE.UU. – en público. Como la escala de las bajas civiles en Afganistán. Que yo sepa, sólo un periodista de los medios dominantes, Jonathan Steele del Guardian en Londres, ha investigado las víctimas civiles en Afganistán, y su cálculo es de 20.000 civiles muertos, y eso fue hace tres años.
La continua tragedia de Palestina se debe en gran parte al silencio y a la connivencia de la así llamada izquierda liberal. Hamas es descrito repetidamente como juramentado a destruir a Israel. El New York Times, Associated Press, el Boston Globe – escoja lo que quiera. Todos utilizan esa línea como un descargo de responsabilidad, y es falso. Nunca se informa que Hamas ha llamado a un cese al fuego de diez años. Lo que es aún más importante: que Hamas ha pasado por un cambio ideológico histórico en los últimos años, que equivale a un reconocimiento de lo que llama la realidad de Israel, es virtualmente desconocido; y que Israel está juramentado a destruir Palestina no se puede mencionar.
Hay un estudio innovador de la Universidad Glasgow respecto a la información sobre Palestina. Entrevistaron a jóvenes que ven las noticias en la televisión en Gran Bretaña. Más de un 90% pensaba que los colonos ilegales eran palestinos. Mientras más miraban, menos sabían – la famosa frase de Danny Schecter.
El silencio actual más peligroso tiene que ver con las armas nucleares y la vuelta de la Guerra Fría. Los rusos entienden claramente que el así llamado escudo de defensa estadounidense en Europa Oriental está diseñado para subyugarlos y humillarlos. Sin embargo las primeras planas en este país hablan de que Putin comienza una nueva Guerra Fría, y se guarda silencio sobre el desarrollo de un sistema nuclear estadounidense completamente nuevo llamado Reemplazo de Armas Confiables (RRW por sus siglas en inglés), que apunta a borrar la distinción entre la guerra convencional y la guerra nuclear – una ambición albergada desde hace tiempo.
Mientras tanto, Irán es debilitado, y los medios liberales juegan casi el mismo papel que jugaron antes de la invasión de Iraq. En cuanto a los demócratas, basta con considerar como Barak Obama se ha convertido en el vocero del Consejo de Relaciones Exteriores, uno de los órganos de propaganda de los antiguos círculos gobernantes liberales de Washington. Obama escribe que aunque quiere que las tropas vuelvan a casa: “No debemos excluir la fuerza militar contra adversarios antiguos como Irán y Siria.” Escuchen esto del liberal Obama: “En momentos de gran peligro en el siglo pasado nuestros dirigentes aseguraron que EE.UU., a través de los hechos y por su ejemplo, dirigieron y exaltaron al mundo, que defendimos y luchamos por la libertad ansiada por miles de millones de personas más allá de sus fronteras.”
Esto es lo esencial de la propaganda, el lavado de cerebros, si queréis, que se cuela a las vidas de cada estadounidense, y de muchos de nosotros que no somos estadounidenses. De la derecha a la izquierda, de los laicos a los creyentes, lo que tan poca gente sabe es que en el último medio siglo, los gobiernos de EE.UU. han derrocado a 50 gobiernos – muchos de ellos democracias. Al hacerlo, treinta países han sido atacados y bombardeados, con la pérdida de innumerables vidas. Atacar a Bush está muy bien – y es justificado – pero en cuanto comenzamos a aceptar la seducción atractiva del baboseo demócrata sobre resistir y combatir por la libertad buscada por miles de millones, se ha perdido la batalla por la historia, y nosotros mismos somos silenciados.
¿Así que qué deberíamos hacer? La pregunta formulada a menudo en reuniones en las que he hablado, incluso en reuniones tan bien informadas como las de esta conferencia es en sí interesante. Mi experiencia es que la gente en el así llamado tercer mundo raramente presentan esa pregunta, porque saben qué hacer. Y muchos han pagado con su libertad y sus vidas, pero sabían qué hacer. Es una pregunta que muchos en la izquierda democrática – no demócrata – todavía tienen que responder.
La información real, la información subversiva, sigue siendo el poder más potente de todos – y yo creo que no debemos caer en la trampa de creer que los medios hablan por el público. No fue verdad en la Checoslovaquia estalinista y no es verdad en EE.UU.
En todos los años en que he sido periodista, nunca he visto un aumento tan rápido de la conciencia pública como actualmente. Sí, su dirección y forma es poco clara, en parte porque la gente ahora siente profundas sospechas ante las alternativas políticas, y porque el Partido Demócrata ha logrado seducir y dividir a la izquierda electoral. Y sin embargo esta creciente conciencia pública crítica es tanto más notable si se considera la pura escala de adoctrinamiento, la mitología de un modo superior de vida, y el actual estado de miedo fabricado.
¿Por qué el New York Times lo confesó todo en ese editorial del año pasado? No porque se oponga a las guerras de Bush – basta con mirar la cobertura de Irán. Ese editorial fue un raro reconocimiento de que el público comienza a ver el papel oculto de los medios, y que la gente comienza a leer entre las líneas.
Si Irán es atacado, es imposible predecir la reacción y la agitación. La seguridad nacional y la directiva presidencial de seguridad interior dan poder a Bush sobre todas las facetas del gobierno en una emergencia. No es improbable que la constitución sea suspendida – las leyes para hacer una redada de cientos de miles de así llamados terroristas y combatientes enemigos ya están preparadas. Creo que el público comprende esos peligros, porque ha cambiado mucho desde el 11-S, y mucho desde la propaganda que vinculó a Sadam Husein con al-Qaeda. Por eso votó por los demócratas en noviembre pasado, sólo para ser traicionado. Pero necesita la verdad, y los periodistas debieran ser los agentes de la verdad, no los cortesanos del poder.
Creo que un quinto poder es posible, el producto de un movimiento del pueblo, que controle, analice, y contrarreste a los medios corporativos. En cada universidad, en cada colegio mediático, en cada sala de noticias, los profesores de periodismo, los propios periodistas tienen que preguntarse sobre el papel que juegan ahora en el derramamiento de sangre en nombre de una objetividad falsa. Un movimiento semejante dentro de los medios anunciaría una perestroika de un tipo hasta ahora desconocido. Todo esto es posible. Es posible romper los silencios. En Gran Bretaña la Unión Nacional de Periodistas ha pasado por un cambio radical, y ha llamado a boicotear a Israel. El sitio en la Red Medialens.org ha llamado por sí sólo a la BBC a rendir cuentas. En EE.UU. espíritus rebeldes maravillosamente rebeldes pueblan la Red – no puedo mencionarlos a todos aquí – desde International Clearing House de Tom Feeley, a Znet de Mike Albert, a Counterpunch online, y el espléndido trabajo de FAIR. La mejor información sobre Iraq aparece en la Red – el valeroso periodismo de Dahr Jamail y reporteros ciudadanos como Joe Wilding, que informó sobre el sitio de Faluya desde el interior de la ciudad.
En Venezuela, las investigaciones de Greg Wilpert rechazaron gran parte de la virulenta propaganda que apunta ahora contra Hugo Chávez. No hay que equivocarse, lo que está detrás de la campaña en Occidente por cuenta de la corrupta RCTV es la amenaza que representa la libertad de palabra para la mayoría en Venezuela. El desafío para el resto de nosotros es arrancar este conocimiento subyugado de la clandestinidad y llevarlo a la gente de a pie.
Hay que apurarse. La democracia liberal se mueve hacia una forma de dictadura corporativa. Es un cambio histórico, y no hay que permitir que los medios sean su fachada, sino que sea en sí un tema popular, ardiente, y sometido a la acción directa. El gran acusador Tom Paine advirtió que si a la mayoría de la gente se le niega la verdad y las ideas de la verdad, era hora de asaltar lo que llamó la Bastilla de las palabras. Esa hora es ahora.
*Prestigioso cineasta, periodista y documentalista australiano.
Fuente: Rebelion – 10.08.2007
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